Considerada una de las pintoras más influyentes de México y el mundo, Frida Kahlo también constituye un referente cultural del siglo XX.
De acuerdo a la Secretaría de Educación Pública, en el portal del Gobierno de México, Magdalena Carmen Frida Kahlo Calderón nació el 6 de julio de 1907, en la Ciudad de México.
Su vida estuvo marcada por enfermedades, accidentes y desamores. Durante su infancia padeció poliomielitis, una afección que la dejó postrada en cama por nueve meses y le dejó graves secuelas físicas.
Posteriormente, a los dieciocho años sufrió un terrible accidente en el autobús en el que viajaba, cuando éste fue arrollado por un tranvía.
Esta desgracia la marcaría de por vida y sería algo que posteriormente reflejaría en sus cuadros. Según la prestigiosa revista “Architectural Digest”, debido a la inmovilidad causada por el accidente, Frida comenzó a mostrar interés en el arte.
Fue a través de la pintura, empleada a manera de catarsis, el medio como expresaría su dolor y sufrimiento, pero al mismo tiempo la felicidad de estar viva y sus sueños.
Por otra parte, la influencia del nacionalismo revolucionario que imperaba entonces en nuestro país, la llevó a crear el estilo único con la que se reconoce actualmente en todo el mundo: Atuendos coloridos, largas faldas mexicanas, moños trenzados con cintas de colores, acompañados de collares y pendientes de estilo precolombino.
Su pintura tan personal y su estilo único, entre muchos otros factores, han convertido a Frida Kahlo en un referente de la cultura popular mexicana, recordada como una luchadora social que defendió sus ideales y encontró en el arte una forma de expresar su sufrimiento.
Asimismo, las nuevas generaciones han adoptado a Frida Kahlo como bandera de varios movimientos y colectivos, como el feminismo, la discapacidad, la libertad sexual y por supuesto de la mexicanidad.
Solicitar una visita guiada