Los ácidos grasos de cadena corta (AGCC) son producidos en el aparato gastrointestinal, en particular en el colon, así lo menciona David Manrique Vergara y María Eugenia González Sánchez en el artículo "Ácidos grasos de cadena corta (ácido butírico) y patologías intestinales" (2017). Añade que se producen de forma típica por la fermentación de la fibra dietética por parte de la microbiota intestinal que son aprovechados para mantener su integridad y función.
De acuerdo con el artículo "¿Por qué son importantes los ácidos grasos de cadena corta para un intestino sano?", por Manon Oliero (2023), los tres principales AGCC producidos son el acetato, el propionato y el butirato.
Por su parte Kristina Campbell en la publicación "Ácidos grasos de cadena corta: sus efectos en la salud" (2017), comenta que algunas de estas moléculas permanecen en el intestino, mientras que otras viajan por todo el organismo e intervienen en interacciones complejas que producen diferentes efectos en la salud, entre ellas:
Existen factores que afectan la producción de AGCC en el intestino, así lo refiere Ruo Gu Xiong en la publicación "Beneficios para la salud y efectos secundarios de los ácidos grasos de cadena corta" (2022). Entre ellos:
Finalmente indica que la microbiota intestinal y la producción de estos ácidos han mostrado efectos antiinflamatorios, inmunoreguladores, antiobesidad, antidiabetes, anticancerígeno, protectores cardiovasculares, hepatoprotectores y neuro protectores.
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