Anualmente, cada 22 de marzo se celebra el “Día Mundial del Agua” y este año la conmemoración se centra en la preservación de los glaciares.
Un glaciar se define, de acuerdo al Diccionario de la Lengua Española, como una “masa de hielo acumulada en las zonas de las cordilleras, por encima del límite de las nieves perpetuas y cuya parte inferior se desliza muy lentamente, como si fuese un río de hielo”.
Según el portal de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura, los glaciares sirven como reservorios naturales de agua dulce, que es liberada por el deshielo, contribuyendo al suministro para el consumo de pueblos y ciudades, la agricultura y la industria. Además, proporcionan beneficios esenciales, como la regulación del clima y la protección contra peligros naturales.
Sin embargo, con el cambio climático y el aumento de la temperatura global, los glaciares se encuentran en grave riesgo debido al deshielo acelerado y millones de personas en todo el mundo están sufriendo las consecuencias.
Tan solo en 2023, según datos de Naciones Unidas, los glaciares perdieron más de 600 gigatoneladas de agua (600 000 000 000 000 kilogramos), la mayor pérdida de masa registrada en los últimos cincuenta años.
Pese a que en México solo tenemos unos cuantos glaciares en las montañas más elevadas del centro del país, también sentiremos los efectos por la pérdida acelerada de estos reservorios de agua, debido a que el cambio climático es un fenómeno global.
Por ello, es fundamental que todos nos unamos para mitigar los efectos del cambio climático, a través de acciones como el ahorro de electricidad, combustible y agua, así como una adecuada separación de los residuos.
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