En la actualidad, vivimos en un mundo que demanda cada vez más tiempo, especialmente en las grandes ciudades. Entre el trabajo, la escuela, los traslados y las actividades cotidianas, la alimentación suele quedar en segundo plano.
Sin embargo, una alimentación adecuada requiere planificación: Organizar los menús, comprar los alimentos, lavarlos, desinfectarlos y preparar con anticipación algunos ingredientes. Aunque puede parecer una tarea adicional, una buena organización puede disminuir el estrés relacionado con la alimentación.
La relación entre estrés y obesidad es compleja y está influida por diversos factores. La globalización ha favorecido la disponibilidad de productos de preparación rápida que, en muchos casos, contienen altas cantidades de azúcares, grasas y sodio, pero aportan pocos nutrientes. A esto se suman hábitos poco saludables que pueden alterar nuestro equilibrio metabólico.
Uno de los factores importantes es el sueño. La melatonina participa en la regulación del ciclo sueño-vigilia y su producción está relacionada con la oscuridad. La exposición nocturna a pantallas y luz artificial puede interferir con este proceso.
Dormir poco o tener un sueño de mala calidad puede afectar la regulación del apetito, el metabolismo y las respuestas hormonales relacionadas con el estrés.
Después de una noche de descanso insuficiente, es común buscar café, bebidas energizantes o alimentos ricos en azúcares para obtener energía rápidamente. Asimismo, desayunos basados principalmente en harinas refinadas y azúcares pueden favorecer fluctuaciones de glucosa y aumentar la sensación de hambre posteriormente.
Cuando estos patrones se convierten en hábitos, pueden contribuir al aumento de peso y a largo plazo incrementar el riesgo de desarrollar enfermedades metabólicas.
Por ello, cuidar nuestra alimentación también significa cuidar nuestra organización y bienestar. Algunas recomendaciones son:
Cuidar nuestra alimentación no debe convertirse en otra fuente de estrés. Una buena planificación puede ayudarnos a simplificar nuestras decisiones, mejorar nuestros hábitos y contribuir a un mejor estado de salud.
Mtra. Luz Teresa Zamora Ramos.
Colegio de Nutriólogos de Jalisco.
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