La microbiota intestinal ejerce un importante efecto sobre la respuesta inmune del humano. La dieta y sus efectos en la microbiota intestinal y en la respuesta inmune se han postulado como posibles explicaciones para el incremento de enfermedades inflamatorias como el asma, así lo refiere Icaza Chávez en su artículo “Microbiota intestinal en la salud y la enfermedad” (2013).
Por su parte Yanbo Liu en su artículo “El eje intestino-pulmón media la patogénesis del asma: Roles de los patrones dietéticos y su impacto en la microbiota intestinal” (2025), hace referencia a un eje intestino-pulmón siendo un mecanismo de señalización bidireccional entre los sistemas pulmonar y gastrointestinal.
Este eje desempeña papeles críticos en el mantenimiento de la homeostasis y la mediación de la enfermedad pulmonar. Además, los metabolitos generados por el microbioma intestinal, incluidos los ácidos grasos de cadena corta (AGCC) y los ácidos biliares, también participan en el eje intestino-pulmón regulando el equilibrio inmunitario pulmonar. Estudios recientes han informado que la disbiosis puede aumentar la progresión de enfermedades respiratorias, como el asma.
Pero la microbiota intestinal no solo está relacionada con el asma. Amit Kumar en su artículo “Papel del eje intestino-pulmón y enfoques basados en la microbiota en el tratamiento de la tuberculosis” (2025), hace referencia sobre la importancia significativa de la microbiota intestinal y cómo sus metabolitos afectan la inmunidad pulmonar a través del eje intestino-pulmón, en el tratamiento de la enfermedad, ya que influye en la respuesta inmunitaria del organismo huésped, por lo tanto, la función defensiva de la microbiota intestinal contra la tuberculosis es significativa para determinar el resultado de las terapias.
La microbiota intestinal es clave para un buen sistema inmunológico. El Lactobacillus casei Shirota es reconocido como probiótico el cual puede ayudar a estimular el sistema inmune.
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