Tener estrés de vez en cuando no es malo, de hecho, es una reacción completamente natural de nuestro organismo para hacer frente a las situaciones difíciles de la vida diaria.
Sin embargo, esto se convierte en algo negativo cuando el estrés se instala de manera crónica en nuestras vidas, produciendo afectaciones físicas y emocionales, como dolores de cabeza, fatiga, irritabilidad y trastornos del sueño. Por otra parte, a largo plazo, puede ser causa de males cardiacos, hipertensión, depresión y alcoholismo.
Afortunadamente, existen diferentes formas de gestionar el estrés, algunas bien conocidas, por ejemplo, realizar actividad física de manera regular y dormir lo suficiente, aunque existen otras herramientas, como la respiración controlada.
¿Cómo se practica la respiración controlada?
De acuerdo a la “Guía de gestión del estrés” (2022), elaborada por la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana del Gobierno de México, la respiración controlada contribuye a que el cuerpo se relaje, ya que oxigena el cerebro, relaja los músculos y nos ayuda a recuperar el equilibrio.
A continuación, te presentamos los pasos para practicar uno de los diferentes ejercicios de la respiración controlada, de acuerdo con la guía antes mencionada.
Respiración STOP
Repite las veces que sean necesarias hasta que tus pensamientos y sensaciones te hagan sentir bien.
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