Son compuestos que contienen algunos alimentos, poseen capacidad antioxidante, antiinflamatoria y contribuyen en la prevención de enfermedades.
Geraldine Ortiz en el artículo “Los flavonoides en nuestra alimentación para la prevención y tratamiento de enfermedades. ¿Tú los comes?” (2024), comenta algunos ejemplos:
De acuerdo con Nieto Yáñez en la publicación "Flavonoides en la dieta, perspectivas en la regulación de la inflamación intestinal" (2025), los flavonoides poseen propiedades antiinflamatorias que pueden regular la inflamación intestinal mediante la modulación de la microbiota. Añade que estos compuestos favorecen el crecimiento de bacterias beneficiosas como Lactobacillus y Bifidobacterium, mientras inhiben microorganismos patógenos.
Por otro lado, Surco Laos y colaboradores en el artículo “Actividad antioxidante de metabolitos de flavonoides originados por la microflora del intestino humano” (2016), comentan que los metabolitos de flavonoides generados por la microflora intestinal poseen una potente actividad antioxidante. Estos metabolitos, como los ácidos fenólicos, contribuyen a la protección contra el estrés oxidativo y fortalecen la barrera intestinal. Esta interacción simbiótica entre flavonoides y microbiota no solo mejora la digestión, sino que también influye en la respuesta inmunológica.
Los flavonoides pueden actuar como prebióticos, estimulando selectivamente el crecimiento de bacterias beneficiosas, así lo comenta Franklin Pacheco en la publicación "Flavonoides: micronutrientes con amplia actividad biológica" (2020), sugiere que el consumo regular de flavonoides podría ser una estrategia terapéutica para prevenir enfermedades inflamatorias intestinales y mejorar el equilibrio microbiano.
Los flavonoides no solo son antioxidantes naturales, sino también moduladores clave de la microbiota intestinal. Es importante llevar una dieta variada, saludable y con ingredientes que estimulen la salud intestinal.
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