Microbiota intestinal y sistema inmune

10 de Abril de 2025

Dentro de nuestro cuerpo tenemos una gran variedad de microorganismos que cohabitan de manera estable y se les conoce como microbiota. La colonización de la microbiota ocurre en los primeros días de vida y es importante para el desarrollo del sistema inmune, principalmente a nivel gastrointestinal.

Después del nacimiento, la leche materna aporta al recién nacido bacterias llamadas probióticas, las cuales han sido reportadas como benéficas.

Al inicio, la cantidad de anticuerpos que aporta la leche es alta, ya que el lactante no es capaz de obtenerlos de manera propia hasta casi treinta días después del nacimiento, mientras que, las bacterias benéficas que se consumen diariamente a través de ese alimento materno van fortaleciendo la microbiota intestinal y permitiendo la maduración del sistema inmune gastrointestinal.

Al nacer, no se tiene un sistema inmune capaz de distinguir entre lo que es propio y lo que es extraño o genera daño. Sin embargo, conforme la microbiota intestinal va estableciéndose, se genera una comunicación con el sistema inmune para que haya una tolerancia a los microorganismos que habitan en el aparato gastrointestinal y los distinga de aquellos microorganismos patógenos o alérgenos.

De tal manera que cuando se detecte un agente que podría provocar un daño, habrá una señal entre la microbiota y el sistema inmune para que se dé una respuesta y sean eliminados.

Es así, como la microbiota ayuda a la maduración del sistema inmune y con ello la regulación de su respuesta, ya que de no haber regulación se podría tener una reacción exagerada o no controlada contra cualquier sustancia a la que haya exposición.

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