En el año 2015 se publicó un artículo llamado “Intestinal Microbiota Profiles of Healthy Pre-School and School-Age Children and Effects of Probiotic Supplementation” por el investigador Chongxin Wang y colaboradores.
En esta investigación la idea fue analizar la microbiota de niños en edad preescolar y escolar, antes, durante y después de consumir probióticos Lactobacillus casei cepa Shirota (LcS), así como observar los efectos del consumo.
Los investigadores descubrieron que la composición de la microbiota de niños sanos se parecía a la de los adultos. Durante la suplementación tuvieron un aumento de bacterias benéficas como lo son las Bifidobacterium y Lactobacillus, también un aumento significativo en las concentraciones fecales de ácidos orgánicos, por otro lado, una disminución en el pH fecal, así como una disminución de
Lo cual es favorable.
Un dato interesante que descubrieron es que los patrones en la microbiota volvían a los parámetros iniciales después de 6 meses de cesar la ingesta de probióticos, por lo que se recomienda tener un consumo frecuente de bacterias probióticas.
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