A veces no es falta de capacidad, es ese pequeño miedo a intentar algo nuevo. Es normal sentirlo cuando pensamos en salir de lo conocido o empezar algo diferente.
Como menciona Silvia Lázaro, psicóloga de formación, en su artículo “Atreverse a un cambio de rumbo”, este tipo de emociones forman parte del proceso cuando nos enfrentamos a cambios o nuevas oportunidades.
Pero también hay algo bonito en ese momento: la oportunidad de descubrir nuevas habilidades, de aprender y de hacer algo por nosotras mismas. No se trata de cambiarlo todo, sino de darte la oportunidad de comenzar de nuevo.
Dar ese primer paso no tiene que ser perfecto, pero puede irse adaptando a tu ritmo y a tu vida. Muchas veces, lo que empieza así se convierte en algo que suma, que motiva y que abre nuevas posibilidades.
Solicitar una visita guiada